La producción.

Una vez hecha la elección definitiva del diseño de la taza, tras una elaboración de diversos prototipos, elaboraremos el molde final.

El cuerpo de la taza y su asa se fabricarán por separado. El cuerpo se obtiene introduciendo la masa en un molde y prensándola con una pieza macho giratoria hasta darle el grosor requerido. Después se une el asa y finalmente le daremos a toda la taza un pulido y refinado final .

La taza recibe una primera cocción a unos 1000ºC, luego se sumerge en el esmalte escogido y pasa por el proceso de vitrificación a 1385ºC. Habremos invertido un total de 28 horas para llegar a un resultado final equivalente a una taza altamente resistente, brillante y traslúcida.

El último proceso será aplicar la decoración a la vajilla, confeccionando un transferible, la calca, un conjunto de elementos vitrificables introduciendo la vajilla en le horno entre 920ºC y 940ºC, según el diseño y el color.